parametros de disparo

Nuestra filosofía de imagen se basa en lograr nitidez precisa en el sujeto principal, utilizando diafragmas abiertos (f/2.8–f/4.5) para obtener un bokeh suave que aísle al protagonista del fondo. Priorizamos un ISO bajo para minimizar el ruido digital y garantizar imágenes limpias, mientras controlamos la velocidad de obturación para congelar el movimiento sin comprometer la exposición. Cada ajuste busca coherencia en la estética final, manteniendo claridad, contraste y detalle en todos los planos importantes.

Para garantizar nitidez en sujetos en movimiento, recomendamos no bajar de 1/320 s en la mayoría de situaciones. En momentos de mayor dinamismo, como la entrada de los novios al convite (ya sea sin flash o con flash rebotado en el techo), la velocidad mínima sugerida es 1/400 s. Evita disparar al límite máximo de la cámara, ya que esto puede saturar los colores y producir tonos más intensos de lo deseado, alterando la estética natural de la imagen.

Para mantener nitidez y coherencia estética durante toda la boda, recomendamos no bajar de f/2.8, ya que a diafragmas más abiertos se puede perder nitidez en el sujeto principal. Como máximo sugerido, f/4.5, para no comprometer el desenfoque del fondo. Este rango se mantiene constante en todos los momentos del evento; por ejemplo, solemos realizar toda la cobertura de la boda con f/2.8 para garantizar uniformidad en el estilo y el bokeh.

Buscamos imágenes limpias, con el mínimo ruido posible, aunque se puede tolerar un poco cuando las condiciones lo requieren. La elección del ISO depende de la cámara utilizada:

  • Sony A7III: no superar ISO 6000.

  • Sony A7IV: se puede extender hasta ISO 8000.

En situaciones extremadamente oscuras, como la Iglesia del Sagrado Corazón de Málaga, se puede permitir hasta ISO 12000. Siempre que haya dudas sobre qué valor usar, consulta con Paqui o Valeria antes de disparar. Como regla general, intenta usar siempre el ISO más bajo posible para mantener la calidad y limpieza de la imagen.

Usar Balance de Blancos Automático (AWB) durante toda la boda para garantizar coherencia y adaptabilidad a las distintas condiciones de luz.

El flash se utilizará en las siguientes situaciones:

  • Entrada de los novios a la iglesia, si la luz exterior deslumbra demasiado o la iglesia es muy oscura (consultar siempre con Paqui o Valeria).

  • Cócteles con poca luz natural.

  • Convites en interiores.

  • Convites en exteriores de noche.

  • Barra libre.

En caso de duda, si Paqui o Valeria tienen el flash activado, úsalo también para mantener coherencia en la iluminación de todas las imágenes.

El uso del flash deberá ser frontal, o bien rebotado al techo cuando dispongamos de techos blancos.

  • Si se rebota al techo, mantener velocidades altas (1/320–1/400 o superiores) para conservar nitidez y evitar trepidación.

  • Si se usa frontal, buscar un equilibrio de luz en toda la imagen, pero tendiendo a oscurecer ligeramente el fondo bajando el ISO, para no comprometer demasiado la calidad y evitar ruido excesivo.

Trabajamos principalmente con 35 mm fija y 24–70 mm para la mayoría de situaciones. Los grandes angulares deben utilizarse de forma puntual, principalmente en barra libre, fotografías generales de exteriores, tomas amplias de fincas, grupos o planos de contexto.

Para el resto de la boda, mantener las focales entre 35 mm y 120 mm.

Es muy importante no abusar de los grandes angulares, especialmente en interiores, ya que producen una distorsión excesiva de las líneas rectas.

Del mismo modo, cuando se utilicen focales largas como 120 mm, evitar encuadrar demasiado cerradas las caras o detalles; es fundamental dejar aire en la composición para mantener imágenes equilibradas y naturales.

Disparar siempre en RAW con el mayor peso/calidad que permita tu cámara. No utilizar la opción RAW + JPG, ya que no trabajamos con archivos JPG en el procesado; únicamente tratamos los RAW para garantizar la máxima calidad y flexibilidad en la edición.

Nuestra prioridad absoluta es capturar las emociones reales de las personas: miradas, gestos, reacciones, abrazos y todo aquello que cuenta la historia auténtica del día. Buscamos constantemente la mejor luz, moviéndonos y anticipándonos para encontrar los espacios donde la escena respira de forma natural y favorecedora.

Aunque prestamos atención a los detalles —seating plans, decoración de mesas, corners del cóctel y elementos que definen la estética de la boda—, el foco principal siempre está en las personas. Ellas son el corazón de cada reportaje, y nuestras decisiones fotográficas están orientadas a retratar su esencia y sus momentos más significativos.

Fotografiamos la boda tal y como ocurre, sin intervenir ni forzar situaciones. No pedimos a las personas que actúen, posen o muestren emociones para la cámara. Tu papel es observar y anticiparte, captando los momentos reales sin alterar su naturalidad. Mantén siempre una presencia discreta: cuanto menos te perciban, más auténticas serán las imágenes.

Queremos que te sientas tranquila/o y disfrutes de la boda mientras trabajas. Confía en tu criterio y sigue estos parámetros de disparo lo mejor posible para asegurar un resultado final coherente y de calidad. Mantén la concentración, evita ponerte nerviosa/o y recuerda que no estás sola/o: Paqui y Valeria estamos aquí para ayudarte en cualquier momento. Lo importante es que te sientas segura/o, trabajes con calma y confíes en tu experiencia.

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